Cada 26 de enero, mientras Australia celebra su fiesta nacional, un pub de Brisbane monta una pista circular, suelta un puñado de cucarachas en el centro y deja que un público entusiasta apueste por cuál llegará primero al borde. Lleva haciéndolo desde 1982.
Cómo empezó
La versión que cuenta el propio evento es que todo nació de una discusión de bar. Dos parroquianos de suburbios distintos de Brisbane debatían cuál de sus barrios tenía las cucarachas más rápidas. La forma obvia de resolverlo era competir, y así nació la Australia Day Cockroach Races en el Story Bridge Hotel.
El evento se ha celebrado anualmente desde entonces, convirtiéndose en una de las tradiciones más peculiares del calendario australiano y en una atracción turística de Brisbane.
Las reglas
El formato es sencillo. Las cucarachas se liberan desde un recipiente en el centro de una pista circular pintada en el suelo. La primera en cruzar el borde exterior gana. No hay carriles, no hay dirección prescrita y el resultado depende en buena medida de hacia dónde decida huir cada insecto.
Los participantes pueden traer su propia cucaracha o comprar una en el sitio. Los ejemplares suelen ser cucarachas australianas de gran tamaño, y hay una división que compite por el título principal, tradicionalmente bautizado con nombres que parodian los grandes premios hípicos.
Recaudación benéfica
Lo que empezó como una apuesta de pub se institucionalizó como evento de recaudación de fondos. Los ingresos del día se destinan a causas benéficas, lo que ha contribuido a que el evento sobreviva al escrutinio público y a las críticas ocasionales de organizaciones de bienestar animal.
Otras competencias insectiles
Brisbane no está sola. Existen o han existido carreras de cucarachas en varios países, y competencias análogas con otros insectos: carreras de caracoles en el Reino Unido, con el World Snail Racing Championship celebrado anualmente en Norfolk; competencias de saltos de rana documentadas desde el siglo XIX en California y popularizadas por Mark Twain; y torneos de lucha de grillos con siglos de tradición en China.
El patrón es común: un animal pequeño, abundante y culturalmente cargado se convierte en excusa para un ritual social.
La objeción ética
Conviene mencionarla sin dramatismo. Organizaciones de bienestar animal han cuestionado el uso de insectos vivos en eventos recreativos, y el debate sobre la sintiencia de los invertebrados ha ganado tracción en la última década, con legislación en algunos países que ha empezado a reconocer capacidad de sentir dolor en cefalópodos y decápodos. En el caso de los insectos, la evidencia es objeto de investigación activa y no hay consenso.
Por qué funciona como espectáculo
La gracia del evento está en su imprevisibilidad total. A diferencia de una carrera de caballos, donde el entrenamiento y la genética predicen mucho, una cucaracha corre hacia donde le dicta su reflejo de escape. El resultado es azar casi puro presentado con toda la parafernalia de un evento deportivo, y esa ironía es exactamente el chiste.
¿Tienes cucarachas en casa?
La biología es fascinante; tenerlas en tu cocina no. Si estás en Guadalajara o la ZMG, resolvemos tu caso con un protocolo claro.