Ninguna cucaracha vive sola, ni siquiera cuando está sola. Dentro de células especializadas de su cuerpo graso habita una bacteria que su linaje no ha soltado desde el Cretácico, y que le permite sacar nutrientes de residuos que para casi cualquier otro animal serían inservibles.

Qué es Blattabacterium

Blattabacterium cuenicola es un endosimbionte obligado: una bacteria que vive exclusivamente dentro de las células de su hospedero y que ya no puede sobrevivir fuera. Reside en bacteriocitos, células especializadas del cuerpo graso de la cucaracha, y se transmite verticalmente, de la madre a los huevos, sin pasar nunca por el ambiente.

Reciclar nitrógeno del ácido úrico

Su función mejor documentada es metabólica. Las cucarachas almacenan ácido úrico en el cuerpo graso en vez de excretarlo como hacen otros animales. Estudios genómicos publicados en PNAS y otras revistas mostraron que Blattabacterium conserva las rutas necesarias para procesar los productos de degradación de ese ácido úrico y sintetizar aminoácidos esenciales y vitaminas.

El resultado es un sistema de reciclaje interno: el insecto guarda desechos nitrogenados como reserva y su simbionte los reconvierte en materiales de construcción. Esto explica buena parte de su capacidad para sobrevivir con dietas extremadamente pobres en proteína.

Una alianza de 140 millones de años

Los análisis filogenéticos sitúan el origen de la asociación entre Blattabacterium y el linaje de las cucarachas en el orden de 140 millones de años atrás. La relación es tan antigua que el árbol evolutivo de la bacteria refleja el del hospedero: ambos linajes se diversificaron en paralelo, un patrón conocido como cofilogenia.

Un dato adicional con implicaciones taxonómicas: las termitas también descienden de ese linaje. De hecho, la evidencia genómica y morfológica llevó a reclasificar a las termitas dentro del orden Blattodea, es decir, como cucarachas sociales.

El otro microbioma: el intestino

Además del endosimbionte intracelular, las cucarachas albergan una comunidad microbiana intestinal densa y diversa, que incluye bacterias implicadas en la degradación de celulosa y otros compuestos difíciles. Estudios de secuenciación del intestino de Periplaneta americana han caracterizado esa comunidad y su papel en digestión y detoxificación.

Cómo adquieren las ninfas su microbiota

A diferencia de Blattabacterium, que viene de fábrica, la microbiota intestinal se adquiere del ambiente. Las ninfas recién eclosionadas consumen heces de adultos, un comportamiento llamado coprofagia que funciona como mecanismo de transmisión de la comunidad microbiana. Es una de las razones por las que las cucarachas tienden a agregarse: las heces también contienen feromonas de agregación.

Una posible diana de control

Dado que Blattabacterium es obligado e imprescindible, ha sido señalado como objetivo potencial de estrategias de control. La idea, todavía en terreno de investigación, es que interferir con el simbionte podría comprometer la nutrición del insecto. Es un ejemplo de cómo la investigación básica en simbiosis puede derivar en aplicaciones muy concretas.

La historia de Blattabacterium ilustra algo que la biología ha ido aceptando en las últimas décadas: los animales no son organismos individuales sino consorcios. La resistencia de la cucaracha no es solo suya; es también de una bacteria que la acompaña desde antes de que existieran las flores.

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