Existe un mundo paralelo en el que las cucarachas se compran, se nombran y se exhiben en ferias. No es una excentricidad marginal: la cría de ciertas especies mueve un mercado consolidado entre aficionados a los reptiles, escuelas y zoológicos, y se basa en un hecho que sorprende a mucha gente: la mayoría de las cucarachas no pueden vivir en una casa.
Blaptica dubia: la reina del alimento vivo
La cucaracha dubia, originaria de Centroamérica y Sudamérica, es el alimento vivo preferido para muchos reptiles, anfibios y arácnidos en cautiverio. Sus ventajas frente a los grillos son concretas: no salta, no chirría, no huele tanto, tiene mejor proporción de proteína respecto a quitina y es fácil de criar en contenedores con cartones de huevo.
La característica que la hace segura es física: las dubia no pueden trepar superficies lisas verticales como el vidrio o el plástico pulido, y los machos, aunque tienen alas, no vuelan de manera funcional. Un contenedor liso las contiene sin tapa hermética.
Por qué no infestan una casa
La pregunta obvia de cualquiera que oye hablar de criar cucarachas en su departamento tiene respuesta clara. Las dubia requieren temperaturas altas y humedad relativa elevada para reproducirse; en las condiciones de una vivienda normal, su tasa reproductiva cae drásticamente. No son crípticas ni rápidas como la alemana, y no toleran bien los ambientes secos.
Esto no significa que no deban manejarse con responsabilidad. En algunas jurisdicciones su tenencia está regulada, y en Florida, por ejemplo, se requiere permiso. Conviene verificar la normativa local antes de adquirirlas.
La cucaracha silbadora de Madagascar
Gromphadorhina portentosa es probablemente el insecto educativo más usado del mundo. Mide entre 5 y 8 centímetros, no tiene alas, es lenta, no muerde y puede sostenerse en la mano sin dificultad. Vive varios años, lo que la hace viable como animal de aula a diferencia de insectos de vida corta.
Su nombre viene de un comportamiento poco común: produce un silbido audible expulsando aire por los espiráculos. Lo usan los machos en disputas territoriales y todos los individuos como señal de alarma. La mayoría de los insectos que producen sonido lo hacen frotando partes del cuerpo; hacerlo con el sistema respiratorio es una rareza.
Sorpresa: tienen jerarquía social
Los machos de Gromphadorhina establecen territorios y jerarquías de dominancia, con combates ritualizados en los que se empujan con los tubérculos del pronoto y silban. Este comportamiento ha sido estudiado como modelo de conducta agonística en invertebrados y es uno de los motivos por los que aparecen en exhibiciones de zoológicos.
En zoológicos y museos
Numerosas instituciones, incluidos museos de historia natural y zoológicos de insectos, mantienen colonias de cucarachas silbadoras como parte de sus programas educativos. Su función es concreta: cambiar la percepción del público sobre los artrópodos mediante contacto directo con un animal grande, manejable e inofensivo.
El Museo de Ciencias de Bristol, el Insectarium de Montreal y diversos zoológicos estadounidenses las han usado en campañas de divulgación, incluidas iniciativas humorísticas de "adopta una cucaracha" para recaudar fondos.
Otras especies en el hobby
El mundo de la cría incluye decenas de especies ornamentales: Eublaberus, Archimandrita tesselata con su patrón de mosaico, Lucihormetica con manchas que recuerdan a faros, y las cucarachas del género Panchlora, de un verde brillante. La afición se solapa con la entomología amateur y contribuye, de manera modesta, al conocimiento de biología de especies poco estudiadas.
La existencia de este hobby es el mejor argumento contra la idea de que "cucaracha" es sinónimo de plaga. La diferencia entre un animal de compañía y un problema sanitario no está en el grupo taxonómico, sino en un puñado de rasgos ecológicos que apenas comparte un puñado de especies.
¿Tienes cucarachas en casa?
La biología es fascinante; tenerlas en tu cocina no. Si estás en Guadalajara o la ZMG, resolvemos tu caso con un protocolo claro.