Asociamos a las cucarachas con la humedad: coladeras, fregaderos, el trópico. Por eso sorprende que un linaje entero viva en dunas de arena del desierto, en el suroeste de Estados Unidos y en buena parte de México. Las cucarachas del género Arenivaga no solo sobreviven ahí; una de ellas se convirtió en un caso clásico de la fisiología de insectos porque puede sacar agua del aire que no está saturado de humedad, algo que muy pocos animales logran.
Un género del desierto, con decenas de especies en México
En 2014, Heidi Hopkins, entonces en el Museo de Biología del Suroeste de la Universidad de Nuevo México, publicó en ZooKeys la primera revisión del género Arenivaga desde 1920. Reconoció 48 especies, de las cuales 39 eran nuevas para la ciencia. Según su revisión, el género se distribuye por el suroeste estadounidense, México y Florida, aproximadamente entre los 39 y los 18 grados de latitud norte, lo que incluye amplias zonas del territorio mexicano.
Hopkins documentó un dimorfismo sexual dramático: los machos de todas las especies tienen alas y suelen ser esbeltos, mientras que las hembras carecen de alas y, junto con las ninfas, viven bajo la arena en hábitats de dunas, alimentándose de hongos micorrícicos, restos de hojas de arbustos del desierto y semillas almacenadas por los mamíferos cuyas madrigueras comparten.
Subir y bajar en la arena según la hora
Un estudio de S. D. Hawke y R. D. Farley, de la Universidad de California en Riverside, publicado en Oecologia en 1973, midió las condiciones del microhábitat de Arenivaga en dunas donde la arena tiene menos de 1% de humedad la mayor parte del año. Durante el día, en primavera, verano y otoño, las cucarachas permanecían enterradas a 20 a 60 centímetros de profundidad; de noche, cuando la superficie se enfriaba, subían hasta 1 a 3 centímetros de ella.
Los autores observaron también que se alimentan de hojas en descomposición y de raíces de arbustos del desierto, que contienen de 35% a 38% de humedad, y que probablemente son su principal fuente de agua. La migración vertical diaria les permite aprovechar temperaturas más frescas y reducir la pérdida de agua.
El descubrimiento: ganar peso en aire que no está saturado
El fisiólogo E. B. Edney publicó en 1966 en Comparative Biochemistry and Physiology un trabajo sobre la absorción de vapor de agua desde aire no saturado en una especie de Arenivaga. Once años después, M. J. O’Donnell precisó en la revista PNAS que Arenivaga investigata gana peso absorbiendo vapor de agua cuando la humedad relativa supera el 82.5%.
Para localizar el sitio de absorción, O’Donnell bloqueó con cera distintas partes del cuerpo. Tapar el ano o el dorso no impedía la ganancia de agua; interferir con las piezas bucales o sellar la boca, sí. La absorción coincidía con la salida, desde la boca, de dos estructuras en forma de vejiga que son extensiones de la hipofaringe.
Unas vejigas que condensan agua
Durante la absorción, esas vejigas estaban más calientes que las piezas bucales vecinas, y su temperatura superficial aumentaba con la humedad del ambiente, una señal de que el vapor se estaba condensando sobre ellas. En 1982, O’Donnell mostró en el Journal of Experimental Biology que la cutícula de esas vejigas tiene una afinidad por el agua mucho mayor que la cutícula ordinaria de esta y otras especies.
Su modelo propone que un líquido producido por unas estructuras situadas bajo la frente, a las que llamó cuerpos frontales, se aplica cíclicamente sobre las vejigas, altera la afinidad de la cutícula por el agua y permite liberar el agua condensada, que después la cucaracha traga. Es una solución anatómica que no tienen las cucarachas domésticas.
Madrigueras ajenas como refugio húmedo
La revisión de Hopkins recoge otro dato revelador: en una de las especies, las cucarachas que vivían en madrigueras de ratas canguro encontraban un ambiente con temperatura y humedad controladas, donde la humedad de los repliegues ocupados por las cucarachas nunca se registró por debajo del 91%. Es decir, además de su fisiología, el comportamiento las lleva a microhábitats donde el aire húmedo está disponible.
Encaja con los umbrales medidos en laboratorio: la absorción funciona por encima del 82.5% de humedad relativa, y las madrigueras de roedores y las capas profundas de arena ofrecen justamente esas condiciones.
Qué nos dice de las cucarachas en general
Arenivaga desmiente la idea de que las cucarachas son criaturas restringidas a la humedad de los trópicos. Para quien vive en Guadalajara, la conclusión práctica es doble. Por un lado, México alberga decenas de cucarachas nativas del desierto que no tienen relación con las plagas urbanas. Por otro, las especies que sí entran en casa dependen del agua disponible mucho más que Arenivaga: eliminar fugas, condensaciones y trastes con agua sigue siendo una de las medidas más eficaces contra ellas.
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Fuentes de este artículo
- O’Donnell (1977), PNAS — Site of water vapor absorption in the desert cockroach, Arenivaga investigata ↗
- O’Donnell (1982), Journal of Experimental Biology — Hydrophilic cuticle: the basis for water vapour absorption by the desert burrowing cockroach ↗
- Hawke y Farley (1973), Oecologia — Ecology and behavior of the desert burrowing cockroach, Arenivaga sp. (PubMed) ↗
- Hopkins (2014), ZooKeys — A revision of the genus Arenivaga (PubMed Central) ↗