Con su dorso negro salpicado de manchas blancas, la cucaracha dominó parece más un escarabajo decorativo que una cucaracha. Es una especie popular entre criadores de insectos, pero su interés científico va más allá de su aspecto: pertenece a un linaje antiguo de cucarachas excavadoras, está emparentada con el grupo del que surgieron las termitas y ha sido estudiada desde la India y Francia en aspectos que van de su química defensiva a la forma en que percibe la luz.
Una especie con historia linneana
Therea petiveriana fue descrita por Carlos Linneo en 1758, en la edición de su Systema Naturae que marca el inicio de la nomenclatura zoológica moderna. Es, por tanto, una de las cucarachas con nombre científico más antiguo.
En 1993, el biólogo francés Philippe Grandcolas publicó en el Canadian Journal of Zoology una revisión del género Therea. La redefinió como un grupo natural perteneciente a la subfamilia Polyphaginae, emparentado con Ergaula, Eucorydia y Cryptocercus, este último la cucaracha de la madera cuyo parentesco con las termitas es clave en la historia evolutiva de Blattodea. En esa revisión describió tres especies nuevas del género.
Dónde vive
Según Grandcolas, el género Therea se distribuye en la India entre aproximadamente los 19 y los 10 grados de latitud norte, desde bosques caducifolios secos hasta formaciones más húmedas, en zonas con lluvias medias anuales de entre 500 y 3,800 milímetros. Therea petiveriana en particular fue caracterizada por D. Livingstone y M. Rajambal, en un trabajo de 1980 de la Academia India de Ciencias, como una cucaracha excavadora de los matorrales del sur de la India, estacional, con una sola generación al año y de distribución muy restringida.
Un artículo reciente de The Wire sobre la diversidad de cucarachas de la India, que cita a entomólogos del país, sitúa el número de especies conocidas en ese país en torno a 190, con Tamil Nadu como el estado de mayor diversidad, unas 55 especies, y menciona a la cucaracha dominó como habitante de la hojarasca de los matorrales del sur.
Activa al amanecer y al atardecer
Livingstone y Rajambal la describen como crepuscular, es decir, activa en las horas de penumbra. Su estudio se centró en los ocelos, dos pequeños ojos simples que muchas cucarachas tienen además de los ojos compuestos. Encontraron que los nervios de los ocelos se asocian con células neurosecretoras del cerebro, y discutieron el significado de esa conexión en relación con sus hábitos crepusculares.
Dicho de forma sencilla: en esta especie, los órganos que detectan la luz están conectados con el sistema que regula procesos hormonales, lo que ayuda a explicar cómo un insecto enterrado en la hojarasca "sabe" cuándo salir.
Una secreción que avisa del peligro
En 2002, Jean-Pierre Farine y colegas de la Universidad de Borgoña, con participación de Grandcolas, publicaron en el Journal of Chemical Ecology el análisis de las secreciones de las bolsas glandulares que poseen los adultos de ambos sexos. Identificaron dos compuestos, N-3-metilbutilacetamida y N-3-metilbutilpropanamida, que representaban el 60% de la fracción volátil; el resto incluía compuestos ácidos, aromáticos y aldehídos.
Los experimentos de comportamiento demostraron que la secreción funciona como feromona de alarma para los adultos: cuando un individuo la libera, los demás reaccionan. Es un sistema de comunicación química distinto de las feromonas de agregación que usan las cucarachas domésticas para reunirse en sus refugios.
¿Imita a un escarabajo?
Circula ampliamente la idea de que el patrón blanco y negro de la cucaracha dominó imita a un escarabajo carábido de defensas químicas agresivas. Es una hipótesis razonable, porque el mimetismo de escarabajos está documentado en otras cucarachas, pero no encontramos un estudio publicado que la haya puesto a prueba en esta especie. Por eso la mencionamos como lo que es: una hipótesis plausible, no un hecho demostrado.
Una especie para desmontar prejuicios
La cucaracha dominó resume bien la diversidad del grupo: una especie linneana, estacional, excavadora, de distribución restringida, con química de alarma propia y parentesco cercano con el linaje de las termitas. Nada que ver con la cucaracha alemana de las cocinas de Guadalajara, que no tiene poblaciones silvestres y vive exclusivamente asociada a construcciones humanas. Distinguir entre ambas realidades es el primer paso para entender por qué solo unas pocas especies merecen el nombre de plaga.
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Fuentes de este artículo
- Grandcolas (1993), Canadian Journal of Zoology — Le genre Therea Billberg, 1820: position phylogénétique, nouvelles espèces, répartition, valence écologique ↗
- Livingstone y Rajambal (1980), Proceedings of the Indian Academy of Sciences — Association of ocelli with the neuroendocrine system of Therea petiveriana ↗
- Farine et al. (2002), Journal of Chemical Ecology — Defensive secretion of Therea petiveriana: chemical identification and evidence of an alarm function (PubMed) ↗
- The Wire (2026) — But, your honour, cockroaches are important insects ↗