Una cucaracha doméstica que cae en una cubeta de agua flota, patalea y, con suerte, sale. Existen, sin embargo, cucarachas que hacen lo contrario: cuando algo las asusta, se tiran al agua y se esconden bajo las piedras del fondo. No son insectos acuáticos en el sentido de un escarabajo buceador, pero su relación con el agua es tan distinta de la de las especies de casa que los naturalistas las llaman cucarachas anfibias o semiacuáticas.
Anfibias, no acuáticas
Roth y Willis, en su monografía de 1960 publicada por el Smithsonian, dedicaron una sección a estas especies. Recogen que las cucarachas llamadas acuáticas o anfibias pertenecen a la subfamilia Epilamprinae y que, estrictamente hablando, viven en tierra, en las orillas de arroyos y charcas, y pasan periodos relativamente breves dentro del agua. Aun así, se comportan distinto de las cucarachas no anfibias, que tienden a evitar el agua salvo para beber.
Un punto importante: según las fuentes que revisaron, estas cucarachas no tienen patas modificadas para nadar ni rasgos morfológicos exclusivos que las distingan. Algunas estructuras que se propusieron como adaptaciones acuáticas, como espiráculos traseros al final de tubos, aparecen también en muchas especies terrestres.
Quince minutos agarrada a una raíz sumergida
Las observaciones recopiladas por Roth y Willis son muy vívidas. En Puerto Rico se describió que las ninfas de Epilampra abdomen-nigrum nadan con facilidad y permanecen bajo el agua largos periodos, igual que los adultos. En Panamá, una ninfa de esa misma especie capturada en una laguna del río Chilibre, al ser molestada, se lanzaba al agua desde la vegetación flotante y nadaba rápido bajo la superficie un minuto o dos; luego se aferraba a raíces sumergidas y, en dos ocasiones, permaneció quieta 15 minutos antes de subir, según el registro de Crowell de 1946.
En Sarawak, en Borneo, el naturalista Robert Shelford observó ninfas de Epilampra que en reposo quedaban casi totalmente sumergidas, con solo la punta del abdomen fuera del agua, soltando una burbuja de aire por los espiráculos del tórax cada 30 a 40 segundos. Esas mismas ninfas se ahogaban pronto si se les impedía subir a respirar.
Respirar por la cola, exhalar por el pecho
Uno de los casos mejor descritos es el de Opisthoplatia maculata en Taiwán, estudiado por Takahashi en 1926. Vive bajo las piedras de arroyos de montaña, rara vez nada y, cuando entra al agua, camina por el fondo o sobre rocas cubiertas. Tiene muchos pelos largos que repelen el agua en la parte inferior del tórax y el abdomen, y al sumergirse atrapa en ellos una capa de aire.
Según ese estudio, el insecto no parece usar esa burbuja para renovar su aire: inspira por los espiráculos posteriores del abdomen mientras está en la superficie y exhala hacia la burbuja bajo el tórax, que va creciendo hasta que parte se desprende y sube. Shelford describió un patrón similar en Rhicnoda natatrix de Sarawak: cuando los investigadores mantenían el abdomen sumergido y el tórax fuera, los insectos morían en 6 a 12 horas o menos. Respiran aire, no agua.
En el agua de las bromelias
No todas viven en arroyos. Roth y Willis recopilan casos de cucarachas que habitan el agua acumulada entre las hojas de las bromelias, esas plantas que crecen sobre los árboles en selvas de América. En Panamá, Caudell observó en 1914 a Audreia bromeliadarum sumergirse en el agua de la base de la bromelia al ser molestada y permanecer abajo bastante tiempo. En Trinidad, Dryadoblatta scotti era muy común en las grandes bromelias llenas de agua del bosque lluvioso, justo sobre la superficie o parcialmente sumergida, y descendía rápido al agua cuando se alarmaba.
Un grupo que sigue sin estudiarse
En 2024, un equipo encabezado por Donald-L’or Nyame Mbia publicó en el European Journal of Taxonomy una revisión de cucarachas semiacuáticas de arroyos de Camerún, donde describieron una especie nueva, Rhabdoblatta fotoi. Los autores empiezan por reconocer que, aunque estas cucarachas se conocen desde hace mucho, siguen poco estudiadas y su diversidad está subestimada; hasta entonces solo se conocía una especie asociada al agua en África.
Un hallazgo interesante del trabajo es que las ninfas aparecían asociadas al agua con más frecuencia que los adultos, lo que coincide con observaciones antiguas de Asia y América donde la mayoría de los ejemplares nadadores eran inmaduros.
Qué significa para ti
Estas especies ayudan a entender por qué una cucaracha doméstica puede sobrevivir un rato en el agua: el grupo entero maneja bien la respiración por espiráculos y la retención de aire. Pero las cucarachas anfibias no suben por el drenaje de tu casa; viven en arroyos tropicales. Si ves cucarachas saliendo de coladeras en Guadalajara, se trata casi siempre de la cucaracha americana, que usa el sistema de drenaje como vía de paso, un problema que se resuelve con trampas de agua funcionales y rejillas, no con la biología de Epilampra.
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Fuentes de este artículo
- Roth y Willis (1960), Smithsonian Miscellaneous Collections — The Biotic Associations of Cockroaches, sección "Aquatic habitats" (Proyecto Gutenberg) ↗
- Nyame Mbia et al. (2024), European Journal of Taxonomy — Semi-aquatic Epilamprinae cockroaches in Cameroon ↗