Casi todos los lavabos tienen un pequeño orificio cerca del borde superior, el rebosadero, que evita que el agua se derrame. Pocos saben que está conectado al mismo desagüe y que, por dentro, acumula jabón, pelo y humedad.

Cómo funciona

El rebosadero es un canal interno que baja por el cuerpo del lavabo y se une al desagüe antes del sifón. Por eso no tiene sello de agua propio en ese tramo, y su interior permanece húmedo y oscuro. Es un espacio donde se forma biopelícula con restos de jabón, pasta dental y pelo.

Por qué importa

Ese canal no suele ser la entrada principal desde el drenaje, porque el sifón está más abajo. Pero sí puede servir de refugio y de salida para insectos que ya están en el mueble o en el tubo de desagüe cuando el sifón se secó o está mal instalado. Si ves cucarachas saliendo de ese orificio, hay que revisar el sifón.

Limpieza

Con un cepillo delgado para botellas y agua caliente con jabón, limpia el interior del rebosadero. Enjuaga con agua caliente. No mezcles productos: el cloro nunca debe combinarse con amoníaco ni con desincrustantes ácidos, porque se generan gases tóxicos.

El mueble del lavabo

Bajo el lavabo hay otro gabinete con tuberías, igual que en la cocina. Revisa holguras y fugas, sella los pasos de tubería y mantén el espacio seco y despejado. Coloca una trampa de monitoreo para saber si hay actividad.

Cuándo pedir ayuda

Si las cucarachas aparecen en varios puntos del baño, es probable que la ruta sea el drenaje o el muro. Un servicio profesional puede tratar coladeras y huecos del mueble. Es parte del trabajo que hacemos en Depas AntiCucas en departamentos de la ZMG.

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Fuentes de este artículo

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